sábado, 19 de abril de 2014

Arbol caído. DE LA COLECCION DE FOTOGRAFIAS DE JAVIER SALVANS TORREDEMER


Arbol caído, árbol roto por mil tempestades que azotaron tu vida, ¿Qué haces aquí perdido? Yo te miro y adivino que vienes de tierras lejanas. Allí, en tus paisajes, en tus cielos de un oscuro profundo y definitivo, eras el rey. Allí, para ti, no había vientos ni lluvias capaces de herir el orgullo de ser dueño de tu propia vida. Eras, fuerza, poder y repartías, generoso, sombras inmensas, definitivas, sombras que daban cobijo a todos los que esperaban lluvias, que hartos de aquel sol cruel y agotador, agradecían el cobijo de los atardeceres que tu les dabas.
¿Cómo se te ocurrió evadirte a tierras extrañas? ¿Fuiste tu quíen, nostálgico de nuevos horizontes decidiste abandonar a los tuyos? ¿o fue una mano cruel que solo por el placer de matar hincó su hacha en tus entrañas y, miserable, te lanzó al vértigo de un horizonte desconocido?
Allí, en tus dominios eras alguien, eras alto, poderoso y te dejabas acariciar por los vientos de poniente. Aquí, en tierras extrañas no eres nadie, no eres nada. Peor aun, eres la inmensa soledad, el inmenso silencio que los dias, los meses, los años y los calores tórridos del verano y los cuchillos crueles del invierno, van carcomiendo los últimos despojos de tu dignidad perdida. 
Amigo árbol, abandonado y definitivamente derrotado; si por uno de aquellos azares de la vida te quedasen todavia resquicios de tu aliento reseco, aprovéchalos para gritar con toda la fuerza de que seas capaz a todos los que todavia estan en sus mundos, que no hay otro pais mejor que aquel donde nacieron. Allí, como tu, pueden, quizás un dia, ser reyes. En tierras lejanas, nadie, nada, soledad que se pudre con el viento...